domingo, 13 de noviembre de 2016

Videoconferencia “Acerca de las complejas relaciones entre el Nivel Inicial y la familia”


Seleccioné la Videoconferencia que trata “Acerca de las complejas relaciones entre el Nivel Inicial y la familia” por Isabelino Siede. No solo es un tema que creo que nos atraviesa a todos los docentes en nuestra labor diaria, sino que también se relaciona con mi experiencia vivida en Taller 2, en la cual no hubo comunicación entre el Nivel y la familia y creo que es de suma importancia cuestionarnos e informarnos acerca del tema ya que en muchas ocasiones a través de la interacción podemos cambiar las realidades no solo del niño sino de todo su núcleo familiar.


Isabelino es doctor en Ciencias de la Educación, Licenciado en Ciencias de la Educación de la UBA, profesor para la enseñanza primaria en Educación Primaria en el Mariano Acosta, se desempeña como profesor en las Universidades Nacionales de la Plata, Moreno y la Patagonia Austral. Es asesor pedagógico de la escuela Aiqualis y el Jardín de la esquina. A publicado “Casa y jardín”, “Complejas relaciones entre en Nivel Inicial y las familias”, “Peripecia sobre los Derechos Humanos y el Curriculum escolar en la Argentina”, “Ciencias Sociales en la escuela”, “Criterios y propuestas para la enseñanza”, “La educación política”, “Ensayos sobre ética y ciudadanía en la escuela”, “Ciudadanía para armar”, entre algunas obras.

Al iniciar la conferencia habla sobre la problemática que en la actualidad afecta a los jardines y a los docentes: “la familia”.  Hace referencia a que esto ocurre cuando el docente ya está en ejercicio (con sus quejas sobre “la madre que le tocó”, “la familia de este chico”, entre otras quejas), en cambio a un futuro docente no es un tema que le preocupe mucho (le da prioridad a cómo enseñar, cómo armar planificaciones, entre otras cosas). Al ingresar al campo laborar comienza a aparecer esta problemática y es dónde la persona se cuestiona: “A mí no me prepararon para esto”. ¿Cuántas veces nos tocó lidiar con un padre/madre o persona responsable de un niño/a, el cuál demostraba desinterés por su hijo/a y por lo qué se le planteaba?, ¿en qué momento de nuestra formación docente nos enseñan a cómo tratar con un padre enojado?, ¿cómo manejarnos con familias que se muestran abandónicas con sus niños?, ¿Qué hacer con la falta de compromiso de las familias con el jardín?, ¿Hasta qué punto nosotros como docentes promovemos esta relación y comunicación? .

El problema inicial con las familias que plantea es una serie de representaciones o imágenes que dificultan el diálogo directo con los jardines. Hay una imagen fantasiosa sobre las familias de antes, ordenadas, armónicas, perfectas, completamente idealizadas; En cambio las de ahora tienen defectos, déficits, problemas. También aparece la idea de que las relaciones que había antes entre familias y escuelas eran armónicas, es decir era fluidas… Pero esto no era así.

Organiza la charla a través de 3 interrogantes:

- ¿Cómo eran las familias de esas épocas, la historia de los grupos familiares?

- ¿Cómo ha sido la relación entre familias y jardines?

- ¿Cuáles son las tensiones actuales entre familias y escuela?.
  
Para responder el primer interrogante comienza hablando sobre el significado de la palabra familia que refiere a un “conjunto de esclavos”. En la antigua Roma el Pattern de la familia era el dueño de una propiedad y el jefe, tenía esclavos, esposa, hijos, animales. Si alguna de sus descendencias no le gustaba podía “eliminarlos”.



El concepto de familia que tenemos en la actualidad como algo “lleno de cariño” se parece más a la realidad familiar de este momento que a esos tiempos lejanos. Otra diferencia son sus integrantes los cuales se transformaron en padres e hijos o inclusive con los abuelos, dejando de considerarse “propiedades”. Yo en este punto tal vez difiero ya que creo que ese concepto de que familia es algo lleno de amor suele estar atravesado por situaciones de abandono, violencia, desinterés. Si bien el "ideal" es ese creo que la realidad nos demuestra lo contrario.

En la época del río de la plata la sociedad era estamental, es decir estaba basada en diferencias desde la cuna, “por ser hijos de” sin importar las propiedades que tuviera. También era jerárquica y sus relaciones también (el varón sobre la mujer, el padre sobre el hijo, el hermano mayor sobre el hermano menor entre otras relaciones), la palabra igualdad era considerada subversiva para las familias de esa época.  El padre podía llamar a la fuerza pública para enderezar a alguna esposa que no andaba bien o podía mandar a buscar a algún hijo que no obedecía. Ellos podían acudir a la fuerza pública cuando había algún incidente dentro de la familia.


En esa época la gente no se separaba sino que uno de los dos iniciaba un viaje y el otro se quedaba. Había una autoridad paterna muy fuerte pero también cuestionamientos, conflictos, disidencias. Había formas diferentes de configurar parejas y de vivir la vida matrimonial.

A este tipo de familias les impacta la Revolución y los 50 años de guerras (de emancipación y civil). Esto produce una desorganización enormemente y una disminución del crecimiento demográfico.  Estos cambios dan lugar a la aparición de las jefas de hogar.

La escuela al comenzar a configurarse incluye dentro de su agenda pedagógica el intervenir e incidir en las familias. También asumió la tarea de inculcar una moral (modo de ser varón, modo de ser mujer y modos de configuraciones familiares. Con clara diferenciación de género y jerarquías).

Durante el siglo XXchacra, trabajaba para su funcionamiento. Al mudarse a la ciudad y cada uno tener su propio trabajo comienza a aparecer la autonomía para la toma de decisiones y se deja de lado el rol del padre dentro de la familia. También se realiza una separación entre sexualidad y procreación, ya que la pastilla anticonceptiva permite que la mujer deje de quedar embarazada y pueda tomar decisiones sobre sus vínculos con el hombre.

De esta manera la familia deja de tener ciertas funciones y desaparecen el concepto familia estable a lo largo del tiempo, reemplazándose por vínculos/relaciones o grupos familiares sin necesidad que se mantenga durante toda la vida. Este punto si se relaciona con la realidad actual, en dónde hay nuevas configuraciones familiares que pueden ser un/a padre/madre y un hijo, niños sin padres, abuelos/tíos cumpliendo la función de cuidado, entre otras. Los vínculos son cada vez menos estables y duraderos.


Isabelino retoma a los antropólogos y sociólogos que plantean dos modos de aproximarse al concepto de familia:
  • Como una estructura: padre, madre e hijos. (Lo considero más tradicional, ideal)
  • Por funciones: reproducirse, tener funciones de cuidado mutuo, tener espacios de socialización, tradiciones comunes. (Creo que hace referencia a la realidad de hoy en día, en este punto cuestiono la idea de familia "llena de amor")
En el SXXI hay configuraciones familiares de lo más variadas en la cual sus integrantes tienen funciones y aparecen cuestiones legales a respetar como la exigencia al pasar alimentos pero, no se puede obligar a querer a un hijo. 


Desde el 80 en adelante hubo modificaciones en la legislación familiar, por ejemplo aparece el divorcio, el matrimonio igualitario, entre otras cosas. Hoy en día la Ley avanzó más que las transformaciones culturales y desde la escuela dan batalla a las nuevas configuraciones familiares es decir que les cuesta aceptar a las mismas.




Al iniciarse el ejercicio de la docencia, como dice Isabelino lo que más nos pesa son todas las imágenes que hemos formado a lo largo de nuestra vida. A lo que intenta llegar con este paso por las distintas épocas es a que comprendamos que antes y ahora las familias se manejaron de la misma manera, solo que a nivel legal las cosas antes se prohibían pero no significa que no existieran. Y creo que las configuraciones familiares, las cuestiones de género son cosas que debemos plantearnos día a día en nuestra labor docente. ¿Cuántas veces juzgamos a un padre/madre por ver que modificaba su pareja a lo largo de el transcurso de su hijo por el jardín?, ¿cuántas veces le atribuímos alguna característica del niño a la falta de compromiso del padre/madre?, entre otras cosas. Ahora yo me pregunto ¿por qué situaciones que en nuestra cotidianeidad nos parecen tan naturales las juzgamos al estar posicionadas en nuestro rol docente?.





 





Para hablar sobre la relación entre las familias y los jardines, Isabelino cita a Pestalozzi y Froebel quienes imaginaban esta relación como algo continuo y contiguo. También consideraban que la maestra debía hacer lo mismo que la madre en su casa y viceversa, educándose mutuamente. Entonces los niños se movían en ambientes continuos tanto en la casa como en el jardín.











Luego mensiona a Sarmiento y Juana Manso. Sarmiento por su parte propone hacer jardines para evitar que los padres eduquen a sus hijos porque piensa que ellos no saben hacerlo, este es un modelo de ruptura y rechazo. Muchas veces retomamos este modelo al pensar que los padres de algunos niños no estan aptos para educarlos y los juzgamos pero, ¿no sería mejor abrir la comunicación con esas familias para ver que es lo que pasa, en qué podemos ayudarlos?.




Juana Manso dice que hay que hacer internados para sacarles los hijos a los padres ya que ellos los educan mal.




En este modelo no hay instancias de cooperación entre la escuela y las familias es decir no se propone que en ambas instituciones se hagan tareas diferentes pero articuladas. Esto recién aparece a mediados del siglo XX cuando el Nivel Inicial se masifica y los padres que llevan a sus niños al jardín en muchas ocasiones no saben por qué lo hacen o como relacionarse con la institución.

Hoy en día hay costumbres mantenemos de todos estos modelos nombrados, por ejemplo en el período de adaptación esperamos que los padres estén cerca de la institución para acudir a ellos cuando haga falta, como a principios de los 70. Y los docentes hacen malabares para acomodar estos horarios que nos pide el jardín.

Por último para hablar acerca de las tensiones entre familia y escuela Isabelino decide nombrar 5 de ellas:


Tensiones en torno a la confianza: Tomando a algunos sociólogos, Isabelino establece que la confianza es una expectativa positiva sobre la conducta futura del otro y que es un componente necesario en la relación pedagógica. Las familias al llevar a los chicos al jardín confían en la integridad ética de los docentes, directivos. El jardín confía en la familia suponiendo que la misma cumple con funciones de cuidado, de abrigo, de alimentación, de socialización.

Muchas veces esta confianza es quebrada y acá me gustaría tomar mi experiencia en Taller 2 nuevamente, si nosotros creemos que la familia debe cumplir con esas funciones y vemos que hay un conflicto (en este caso la violencia) que está atravesado el núcleo familiar. ¿Cuál es nustro rol docente?, ¿cómo llegar a esas familias y ayudarlas?.
 


Plantea que hoy hay una crisis de confianza que hace muy difícil transitar el camino. Isabelino considera que entre la confianza y la desconfianza hay un tercer momento que es la no confianza que se parece al vínculo que tenemos con las personas en nuestra vida diaria, esta “no confianza” es el proceso en el cuál mientras yo conozco al otro no confío, ni desconfío. Él propone que los jardines y las familias lo pongan a prueba, construyendo el vínculo más progresivamente sin generar expectativas, ni suponer sobre el otro.
 

Tensiones en torno a la autoridad: Este punto tiene que ver con lo que el otro sabe y puede hacer, Isabelino cree que tiene más que ver con el posicionamiento de las familias ante la escuela. Esta situación genera una oportunidad, ya que cuando los padres cuestionan lo que la docente hace, propone, o no, la misma debe aprovecharlo para explicar el “por qué” de cada acción y así ir construyendo su autoridad. Es decir justificando las decisiones que toma.

Tensiones en torno a la legitimidad: Isabelino plantea que lo que más se cuestiona a ese legado de la fundación del Nivel Inicial es la idea de que la tarea de la escuela y la familia es la misma. Considera que estamos en una sociedad pluralista y lo esperable es que el trabajo de la familia y la escuela se distingan. La docente es un agente público y los niños en la sala se comienzan a formar como ciudadanos, por eso la escuela hace lo que ninguna otra institución puede hacer que es construir a sus integrantes en sujetos públicos.


El rol de la familia es orientar a sus hijos en los caminos de búsqueda de la felicidad y comunicar criterios, valores, costumbres que considera importante. El jardín ante esta situación no tiene que decir que una elección es mejor que otra, debe convivir con esos caminos aunque no sean iguales a los propios.


La familia y la escuela debe establecer reglas para poder construir en forma común, sin imponerse ideales, costumbres, entre otras cosas.


 


Hoy hay familias poco activas en este camino de búsqueda de la felicidad. Isabelino hace una crítica a los medios de comunicación que ofrecen lo que el otro necesita para ser feliz, en otras palabras, venden felicidad. El jardín no debe juzgar lo que está bien o está mal de esta situación, pero si puede ampliar el universo cultural en esta búsqueda de felicidad ofreciendo: cuentos, poesías, películas, entre otras cosas. Esto les permite a los chicos ELEGIR.

 









La escuela se posiciona frente a las familias, mostrando prohibiciones y promoviendo ciertas cosas. Esto es parte de las reglas de convivencia de la comunidad. En este posicionamiento creo que es función de la escuela promover charlas, encuentros en dónde se hable sobre la violencia, las necesidades de los chicos, se planteen interrogantes acerca de qué necesitan las familias, cómo ayudarlas.
 

Tensiones en torno a la comunicación: Es el problema más frecuente en las escuelas.  Isabelino nombra tres niveles de comunicación que se da entre familias y jardines:
 

-Nivel del trato: comunicaciones ordinarias, las notas de los cuadernos, la cartelera, entre otras cosas. El código es relevante, es decir, debemos adecuarlo para que el otro entienda. La escuela muchas veces supone que el otro sabe lo que estoy pensando.
 

-Nivel del contrato. Las expectativas recíprocas que tiene la familia con el jardín y viceversa. Cuando el contrato se rompe ahí aparece el conflicto. Muchas veces suponemos cosas teniendo en cuenta nuestra propia historia y cuando no es así se rompe el contrato.

Este contrato se construye y reconstruye constantemente. Hay que pensar ¿Qué espera la familia de nosotros?, ¿Qué esperamos nosotros de ellos?

-Nivel del sustrato. Es el conjunto de representaciones, las ideologías, los valores, las creencias que le dan contenido al contrato. Detrás de los juicios de valor hay una ideología.
El jardín debe modificar algo del sustrato de la comunidad en la cual se inserta. Por ejemplo si vivimos en un país en el que hay desigualdad, maltrato, violencia, abandono, lo esperable es que el trabajo del jardín cuestione esas tradiciones culturales a través de estrategias institucionales. Éste punto retomando mi experiencia en Taller 2 fue uno de los qué falló, la docente si bien veía que había algo que estaba pasando dentro de la familia del niño no actuó, ni planteó estrategias institucionales para ayudarlo.

Tensiones en torno a cooperación: Isabelino cree que las familias son los que más participan de este conflicto. Cooperar significa operar juntos, participar en un proceso de decisión y de ejecución, el jardín debe incluir a la familia en ambos procesos, habilitar diálogos y espacios de participación para que todos puedan expresar sus intereses. Esto habilita una sociedad que comienza a tomar decisiones en conjunto.

Estas tensiones son oportunidades para pensarnos como instituciones e invitar a pensar a las familias.

Me interesa una de las últimas reflexiones que hiso Isabelino acerca de ser instituciones participativas e inclusivas, que dialoguen con las familias demostrándoles que hay cosas para construir conjuntamente así como también hay cosas que no se van a tolerar, por ejemplo el maltrato, el abandono, la violencia en las familias. Es legitimidad de la escuela denunciar lo que está ocurriendo. La escuela debe garantizar que lo que ocurre en las familias sea algo que dignifique y respete el derecho de los chicos.

Seleccioné esta conferencia ya que en mi experiencia durante el transcurso de la situación elegida para analizar y construir mi documento pedagógico la institución no dialogó con la familia, no buscó construir un vínculo de confianza, no denunció una situación violenta que el niño estaba viviendo y por sobre todo no garantizó el bienestar del niño. Yo entiendo que hay situaciones que a veces se nos escapan de las manos por falta de información, por miedo, por pensar que "nada va a cambiar", pero creo que los verdaderos docentes son los que luchan por superar esos pensamientos, los que buscan el cambio, los que confían que esas realidades pueden ser mejoradas. Y qué mejor que ofrecer nuestras herramientas, nuestro apoyo, nuestra escucha.... Para reflexionar.

A continuación la conferencia para todos los que quieran verla:



viernes, 11 de noviembre de 2016

“El diálogo en el aula y en la escuela: Una camino entre emociones y razones”



El día Jueves 10 de Noviembre tuve la oportunidad de participar de la jornada que se dictó en el Normal 10, profesorado al cual asisto hace 4 años. En el mismo se llevaron a cabo talleres, actividades y se realizó una conferencia sobre “El diálogo en el aula y en la escuela: Una camino entre emociones y razones” a cargo de Gustavo Shujman.


Gustavo, es profesor y Licenciado en Filosofía (Universidad de Buenos Aires). Fue Coordinador del Área de Formación Ética y Ciudadana del Ministerio de Educación de la Nación Argentina (2000 – 2004). Coordinador del Área de Formación Ética y Ciudadana de la Escuela de Capacitación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Capacitador de directivos de escuelas primarias del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Tutor y Profesor del Postgrado y Maestría virtuales en Educación en Valores (Universidad de Barcelona – OEI). Autor de libros de texto para estudiantes de escuelas secundarias en las áreas de formación ética y ciudadana, filosofía, derechos humanos y ciudadanía, educación cívica (Editorial Aique –Larousse, Buenos Aires) Autor y coautor de libros para docentes: Formación ética y ciudadana. Un cambio de mirada (Octaedro-OEI, Madrid) (coord.); Formación ética básica para docentes de escuelas secundarias. (Editorial Desclée de Brouwer, Bilbao); Ciudadanía para armar (Aique) (coord.); Temas fundamentales de la filosofía y aportes para su enseñanza (Serie: Aportes para la formación docente; Editorial Biblos) (coord.). Ha dictado talleres, seminarios y conferencias en países de Iberoamérica (Colombia, México, Paraguay, Chile, España) en el marco de acciones propiciadas por la Organización de Estados Iberoamericanos y la Universidad de Barcelona.



La conferencia comenzó con esta frase “Nosotros como docentes críticamente somos responsables de los niños. Tomamos la decisión libremente de ocuparnos de la educación de ellos, por eso es nuestro deber transmitir valores y contenidos de la cultura”. Podríamos decir que no escuchamos nada nuevo, que es algo que sabemos, que entendemos todos los que elegimos esta profesión, pero hay me quedó resonando. La frase tiene una palabra: “críticamente” es decir, no solo somos responsables de los niños, sino que también debemos serlo de forma crítica. ¿Qué habrá querido decir?...

Gustavo continuó hablando del “buen docente”, que es aquel que “tiene algo que decir” pero además sabe “como” decirlo, es aquel que dice con la expresión, con las palabras y sobre todo el que busca que los niños también sean capaces de “decir”. Luego plantea un interrogante ¿para qué educamos? respondiendo de la siguiente manera:
  •        Según el Diseño Curricular educamos para formar a los niños para su paso a la primaria, para la formación de la ciudadanía y para prepararlos para el mundo del trabajo.
  •        Educamos para ayudar a que lleguen a la mayoría de edad, no en el sentido biológico o jurídico, sino que puedan pensar, expresarse y sentir por sí mismo.
  •        Educamos para que los chicos sean auténticos y puedan existir.
  •        Educamos para formar éticamente, permitiéndole a los niños a través de lo emocional y valorativo soportar y reconocer las cargas que atraviese.
Retomando lo anteriormente nombrado, cuando habla de que los niños “piensen por si mismos” hace referencia a lo que Kant plantea acerca de la existencia auténtica, en la cual la persona piensa, siente y es por sí mismo. 

Es interesante la comparación que hace con “la realidad” de algunas escuelas, en especial en el nivel secundario, en el cual los chicos repiten en lugar de “Decir”, de pensar. Esto se contradice con el enfoque actual de enseñanza, constructivista en el que el niño piensa, dice, refuta, defiende, investiga, observa, confronta y construye su conocimiento; Por su parte el docente realiza un andamiaje entre el conocimiento y el niño. Aunque nos parezca irreal esa postura que Gustavo plantea, creo que todos deberíamos plantearnos ¿hasta qué punto nosotros dejamos que los niños hablen/digan?, ¿realmente dejamos en la cotidianeidad que siempre construyan su conocimiento o a veces por diversas situaciones esperamos que sólo repitan?, ¿somos capaces de reconocer esto en nuestra labor diaria?.

Hablar y pensar van de la mano, ya que el niño que escucha piensa, se posiciona al hacerlo, pero para que esto suceda le tenemos que dar lugar para hablar. Y creo que esto es lo más difícil para nosotros y para cualquier ser humano, transformarnos en espectadores, tomar una actitud neutral, como dice Gustavo, dejando pensar a los chicos, logrando que sean críticos y reflexivos.

También hace referencia al diálogo, palabra de origen griego que significa camino a través de razones, hacia la construcción de una verdad posible. Diálogo que nosotros como docentes debemos promover en las aulas, la circulación de la palabra, a través de la cual le dejamos un legado a otro. Vuelvo a retomar palabras que me resuenan como palabra, construcción, camino. Debemos proponernos y lograr que los chicos construyan caminos, se expresen, piensen, reflexionen. Si bien tenemos que tener un papel neutral debemos acompañar, ayudar a reflexionar, a poner en palabras lo que los más chiquitos quieren decir. Es un desafío, que como dice Gustavo elegimos libremente al formarnos en esta profesión.

Otra de las cosas que tomo de la conferencia, que me parece importante es el tema de la pasión, la cual acompaña a la razón al dialogar y la ideología que permite que nos posicionemos, defendamos posturas y confrontemos con los demás. Esto que forma parte del diálogo y lo atraviesa, se da en un espacio y un tiempo. Nosotros tenemos que fomentarlo y algo con lo que coincido con Gustavo es que a hoy en día no sé si “no hay diálogo” pero si creo que hay poco, ya que por falta de tiempo no nos permitimos pensar juntos, también consideramos urgente ciertas situaciones postergables o menos importantes y no damos lugar a la reflexión y a la toma de desiciones.

Pensando sobre esto y recordando una charla que tuvimos durante la jornada docente en mi trabajo, algo en lo que coincidimos fue en la falta de tiempo para jugar con los chicos, de compartir ese momento con ellos, espontáneo, momento para disfrutar y dónde aparece el diálogo cotidiano. A veces por obligaciones como entrega de informes, carpetas, por preparación de trabajos, muestras, entre otras cosas dentro de las responsabilidades y obligaciones diarias de la sala nos perdemos estos momentos, como tantos otros en dónde podríamos dialogar, intercambiar ideas, escuchar y compartir con el otro. Creo que es algo a trabajar de suma importancia y que no debemos dejar pasar. Son momentos ricos que estamos postergando y desaprovechando.

La reflexión anterior me lleva a algo que dijo Gustavo durante la conferencia, “el niño ve la posibilidad de hablar si el adulto le demuestra que puede hablar con él y no para el”, para esto, como él plantea, el adulto debe mostrarse disponible para escuchar y a la ves abstenerse para que el niño se pueda expresar. ¿En el día a día nos disponemos corporalmente para hablar con los niños?, ¿Cuántas veces nos mostramos indiferentes, apurados, dejando pasar oportunidades en las cuales el niño se sienta escuchado?.

Creo que esta falta de tiempo tanto para dialogar como para reflexionar, puede desencadenar en lo que Gustavo expresó como “empeorar” haciendo referencia a la situación de un niño. Yo considero que no solo con las palabras, sino también con la indiferencia podemos cerrar puertas y caminos, afectar la vida de un niño, ser partícipes de situaciones conflictivas las cuales podríamos mejorar con nuestra intervención. Esto me recuerda a mi documento pedagógico, en el cual la docente a través de su indiferencia, de su naturalización no mejoró, ni demostró interés en lo que el niño expresaba, empeorando su situación ya que ese chico que se animó a poner en palabras la situación violenta que vivía en su hogar se sintió una vez más ignorado, solo e indefenso.

¿Cuántas veces nosotros transitamos por situaciones como estas y mostramos indiferencia?, no digo que al mismo nivel de gravedad pero ante expresiones de los niños cotidianas, en las cuales nos transmiten sus inquietudes, miedos, deseos, nos comportamos así, indiferentes. No le doy una connotación cruel, ni lo relaciono con la maldad, pero si creo que es algo que todos tenemos que reflexionar y debemos tomarnos nuestro tiempo para considerarlo y replantearlo. 

No solo somos docentes que creamos andamios entre el niño y el concimiento sino que también somos tranmisores de valores. Como dice Trilla, citado por Gustavo, la escuela debe ser deliberante para los valores compartidos y neutral en las controversias legítimas. Excepto con los nostravalores (valores que no son aceptados socialmente) y posiciones ilegítimas. Y a mi parecer la violencia esta dentro de estas últimas categorías.


Por último quiero hacer referencia a las controversias valorativas, las cuales aparecen durante el díalogo y en las cuales como docentes debemos tener una postura activa ya que debemos tratar que los niños piensen y pedagógica ya que no debemos imponer nuestro modo de ver y debo ser abierto a la escucha aunque del otro lado reciba ciertas cosas que pueden no gustarme.

Para cerrar este post, quisiera tomar una frase que leí y me gustó mucho:

Bendita la palabra que nace cuando se abre una puerta, un recuerdo, una herida…

¿Estamos listos para escucharla?